
Pensé que nadie me entendía cuando decía que el i phone debe ser incómodo. El i phone es un teléfono que en toda su superficie es una pantalla y que no tiene botones como los teléfonos lo tienen habitualmente sino que toda la superficie es una pantalla y se va marcando con los dedos o como en otros aparatos parecidos con una especie de lapicito de plástico los números, que como dije antes, no son teclas sino que los números están dentro de esa sospechosa pantalla.
Digo yo que debe ser así porque no es que yo tenga uno. Pero alguna vez si tuve entre mis manos esta especie de juguetito para adultos y eso de la pantalla táctil me desorientó, encima no le puedo calcular la fuerza porque no se si ya pude apretar o no la tecla, el número o lo que fuere que quiera hacer. Además uno lo tiene que tratar con cierta sensibilidad, con demasiado cuidado para ser un teléfono, es que me da la sensación de que cualquier movimiento un tanto desafortunado por no decir brusco o bruto lo puede romper, y no se quien tenga tiempo de andar cuidando tanto un teléfono.
Pero pasando revista encontré a alguien que si me entiende. Se trata de un periodista de cuestiones tecnológicas, reconocido periodista en ese ámbito, este señor es Sasha Segan.
Este periodista hace un análisis casi filosófico de este sistema touchscreen, es decir, de estas pantallas táctiles. En principio destaca, como ya todos sabemos, que el hombre percibe al mundo con al menos seis sentidos. “Al menos” dice él, seis sentidos, la verdad que hasta donde yo sé son cinco, ¿Cuál sería este sexto sentido? Se refiere a la cinestesia, a la auto percepción, es decir, a la sensación o sentido por el cual se percibe el movimiento muscular, peso, posición, etc., de los músculos.
Bueno lo importante que resalta este periodista de la tecnología, Sasha Segan, es que el mundo del entretenimiento electrónico destaca la vista y el oído, pero que el tacto y el resto de los sentidos también forman parte y son importantes para el uso de estos elementos.
En síntesis que dice este periodista, que estas pantallas táctiles en realidad no son táctiles, que se trata de una ilusión. Dice: “Cuando presionas un botón del i phone, no se siente nada. En cada botoncito se siente lo mismo, nada. Cada acción se percibe igual, como nada” y es así que se acaba por renunciar a otro sentido, es así como ya no usamos el tacto sino que tenemos la ilusión de estar usándolo. Ya no podes marcar sin mirar, no tenés un punto de referencia para marcar sin mirar, todo se reduce a vista y oído.
Es decir que este autor destaca la renuncia a un sentido, al tacto, una perspectiva un tanto diferente a la que estamos acostumbrados a escuchar, generalmente cuando aparecen o cuando se masifican mejor dicho estas nuevas tecnologías no se abre una discusión critica de si son relamente buenos o funcionales a cada una de nuestras necesidades, simplemente se las recibe y se las acepta como inmejorables.
No solo resignamos sentidos sino que también dejamos de lado la comodidad con tal de tener este nuevo aparato y no nos detenemos y hasta capaz que nos resistimos a pensar que estos artefactos tecnológicos también tienen defectos, también los tienen igual que nosotros los seres humanos.

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