lunes, 7 de septiembre de 2009

Historia de la crueldad argentina

Por Osvaldo Bayer
¿Qué le pasó a la Argentina? ¿Por qué no se siguió aquella línea de Mayo, marcada en especial por Belgrano, Moreno y Castelli? Cuando uno lee los comunicados de Manuel Belgrano en su expedición al Paraguay, en 1810, y los compara con los documentos del general Julio Argentino Roca acerca del genocidio de la llamada Campaña del desierto, no puede, de ninguna manera, explicar semejante cambio. De la Igualdad, Fraternidad y Libertad, sesenta años después llega la esclavitud, la explotación y el racismo.
Sí: en diciembre de 1810 Belgrano establecía: “a consecuencia de la proclama que expedí para hacer saber a los naturales de los pueblos de Misiones que venía a restituirlos a sus derechos de libertad, propiedad y seguridad, de que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente a las rapiñas de los que han gobernado, he venido en determinar los siguientes artículos, con que acredito que mis palabras no son las del engaño ni alucinamiento con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo de hierro.
1.- Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode.
2.- Desde hoy, les liberto del tributo.
3.- Concedo un comercio franco y libre de todas sus producciones, incluso la del tabaco....18.- En atención a que nada se haría con repartir tierras a los naturales, si no se les hacen anticipaciones, así como de instrumentos para la agricultura, como de ganados para el fomento de las crías, ocurriré a la Excelentísima Junta para que abra una suscripción para el primer objeto”.
Si uno compara estas disposiciones con las de Rivadavia, en 1821, o con las de Avellaneda y Roca, uno podría preguntarse: ¿pero qué pasó, por qué se traicionó ese espíritu de los héroes de Mayo? La respuesta es sólo una: la posesión de la tierra.
En la misma línea progresista, el vocal de la Junta de Mayo, Juan José Castelli otorga el derecho a voto a los pueblos originarios, el 13 de febrero de 1811, en el Alto Perú. La Asamblea de 1813, por su parte, declara la libertad de vientres dejando libres a todos los hijos de esclavos a partir de ese año. (Comparemos: Estados Unidos, recién en 1863, con Lincoln, declara la libertad de sus esclavos). Además, esa Asamblea aprobará el Himno Nacional con este verso que lo dice todo: “Ved en trono a la noble igualdad”. A pesar de esos principios libertarios, ya en 1821, el ministro de Gobierno de Martín Rodríguez, Bernardino Rivadavia, contratará al coronel prusiano Federico Rauch para “exterminar a los indios ranqueles”. Y Rosas, en 1833-34, realizará una campaña contra los indios del sur para conquistar sus tierras. Rosas, en sus comunicados, señala que se mataron 3.000 indios y se entregaron mil más para trabajar en las haciendas de los nuevos dueños de la tierra. Esta política será continuada por el presidente Avellaneda, quien aceptará el plan de su ministro de Guerra, general Roca, para “exterminar a los salvajes, a los bárbaros”, como dirá en todos sus comunicados, y repartir sus tierras. Pero antes, la Argentina quedará sumida en una guerra intestina entre federales y unitarios, de una crueldad indescriptible, con el degüello de prisioneros. Los indios varones prisioneros serán entregados como esclavos también por Roca en distintas posesiones de tierras, las mujeres indias llamadas “chinas” por el propio general, fueron entregadas en Buenos Aires como sirvientas, y los niños indios como “mandaderos”. Se acababan así los principios de aquel Mayo y de la Asamblea del año 13, repartiéndose la tierra entre los dueños del poder. En 1879 se entregaron dos millones y medio de hectáreas al presidente de la Sociedad Rural, José Martínez de Hoz, sumados a medio millón de hectáreas a los demás miembros de esa sociedad de estancieros.
Luego, en la presidencia de Roca, comenzarán las represiones obreras y se dictará la Ley de Residencia: una ley contra todo derecho, de una crueldad increíble. Esas represiones continuarán siempre, y culminarán el 1 de mayo de 1909, con la matanza que hará el coronel Falcón en Plaza Lorea, con decenas de obreros muertos. En el gobierno de Yrigoyen continuará esa represión en la Semana Trágica de 1919; la Patagonia Rebelde, 1921; y “La Forestal”, también en el mismo año.
Esta historia de represiones sangrientas culminará con la dictadura militar de 1976. El secuestro y la desaparición de personas fue un método que caracterizó este proceso. Hasta fueron robados los niños de las mujeres prisioneras que esperaban familia. Con los llamados vuelos de la muerte se arrojaban a los prisioneros, vivos, desde aviones al Río de la Plata.
La pregunta definitiva es: ¿por qué la Argentina cayó en esa crueldad luego de que la Revolución de la Libertad en Mayo de 1810 había anunciado una nación de libertades y derechos para todos?